Le regalaron un jaguar. A mi padre. Recuerdo que la noche anterior, de la emoción, ni siquiera pudo dormir. Estuvo toda la noche limpiando la cochera. Se frotaba las manos sólo de imaginar allí dentro al jaguar. A la mañana siguiente lo encontramos con su traje de los domingos. Estaba en la puerta de casa. Esperando. Nos dio tanta lástima cuando vimos llegar por fin al jaguar. Por no tener, aquél animalito no tenía ni dientes.
1 comentario
Escribir un comentario
¡El pez, el pez!
Bitácora de creación literaria y otros menesteres.
Puedes dejar un mensaje al fondo de la pecera:
- javi @ evacuaciondelaspeceras.com
Otros lugares
Buscar
Comentarios recientes
- Arantxa: Curiosamente siempre, al leerlo, tuve en mente al coche, no más

Curiosamente siempre, al leerlo, tuve en mente al coche, no al animal. ¿En qué estaría yo pensando?