Nocturnos (II)

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Estaba en una plaza del centro de la ciudad. Alguien soltaba centenares de globos azules, blancos y rojos. Miles de ellos. Yo me había parado en mitad de la calle para verlos subir. Los globos se juntaban y volaban hacia arriba y poco a poco se iban transformando en un rascacielos. Uno con los colores de la bandera francesa. 

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