Ésta es una ciudad de pequeñas locuras. Llueve hacia arriba. Vuelve a llover hacia arriba. Todos los festivos se manifiestan las partículas, hartas como están de la vida subterránea y de que no haya costumbre de llover hacia arriba. Beben aguardiente, danzan en la acera y después saltan y resaltan con la ayuda de trampolines de gomaespuma. Allí, en las nubes, se quedan unas horas. Hasta que el cielo deja de oler a bicicleta. Y cuando es hora de agotarse, dejan caer los toboganes y entonan himnos fúnebres y en ese momento a todos nos parece que ésta sigue siendo una ciudad de pequeñas locuras pero vuelta a su reverso, porque por fin llueve hacia abajo. Vuelve a llover hacia abajo.
24/03/08
24/03/08

Lo que más me gusta es lo de llover hacia arriba y terminar bajando en tobogán de vuelta a la realidad.
¿metáfora del fin de semana? Me gusta lo de llover hacia arriba y volver en tobogán.
Mon cher Poch,
¿Leíste a Cortázar y te quedaste gilipollas? Basta de ciegos apoyos, un poco de martillo realista, ¡copón!