Archivos Noviembre 2009

¿Qué queremos?

| Sin comentarios | Categorías: ,Textos - Mi pecera
En la fachada del patio maravillas está escrito: "Queremos el cielo".
Me gusta pasar por ahí.

El ídolo

| Sin comentarios | Categorías: ,Textos - Mi pecera
En uno de esos viajes que nuestros padres solían hacer al corazón de África, a lo más profundo de la selva, a papá le ofrecieron cambiar un tótem africano por mamá. Y, por supuesto, aceptó. Papá puso el tótem en el centro del salón y desde entonces tenemos la costumbre de hacer sacrificios. A los pies del tótem han ardido todos nuestros juguetes y varios gatos. ¿Qué será lo siguiente que ordene? Los siete hermanos comenzamos a sospechar que el tótem desea ver cómo enterramos a papá durante una semana.

Teoría del término medio

| 2 comentarios | Categorías: ,Textos - Mi pecera
El término medio me deprime. Hay a quien le deprimen los días nublados y hay a quien le deprime la televisión; a mí lo que me deprime (en el sentido de que me desgana) es eso que llamamos el término medio. Cuando alguien me dice: "hombre, ni tanto ni tan calvo" o, más claramente, "tenéis razón los dos" (lo que es imposible de pura lógica),  a mí todo eso me suena a mediocridad rampante y consciente, es decir: "tú al medio, que ahí pasas desapercibido".

El término medio es como esas conversaciones sobre el mal tiempo que mantenemos con un vecino en el ascensor. De tan fácil y tan a mano que viene para solucionar cualquier conflicto, del tipo que sea, suena a verdad y todo. Qué gran invento el término medio. ¿Que te viene un amigo a contarte que ha discutido con la mujer porque a uno le gusta la ensalada con aceite y a la otra con vinagre? Nada. Tú al término medio. Echadle un poco de cada cosa y ya está.

Pero es que una cosa es enriquecer la mirada, ser conscientes de los matices que tenemos todos, y otra bien distinta es no querer mojarse y no atreverse a comprometerse  con lo que uno dice. Yo me echo a dudar cuando le cuento a alguien un problema y me aconseja que encuentre el término medio. Ya está, pienso, acaba de soltarme la solución comodín: el término medio y a tomar por culo.

Y entonces me acuerdo de René Char: "lo que viene al mundo para no trastornar nada, no merece ni consideración ni paciencia"; o de Juan Larrea: "En lealtad sólo hay un modo de ser, el de la pasión".


Diccionario de Tópicos (letra J)

| 1 comentario | Categorías: ,Textos - Mi pecera
JUVENTUD: siempre promete.

Gasto, luego existo.

| 5 comentarios | Categorías: ,Textos - Mi pecera
Hace unas semanas fui a la Casa del Libro a comprar un ensayo sobre Proust. La vendedora me preguntó si podía deletrear el nombre de tan desconocido autor. Y luego, viendo en catálogo que el libro que pedía estaba agotado, me respondió que era un libro demasiado antiguo. La fecha de edición era de 1987.

Cada tres o cuatro días recibo un mensaje de texto de Orange. Me informan del número de puntos de que dispongo para renovar mi teléfono. El móvil lo adquirí con ellos, así que la compañía sabe que tiene menos de un año y medio. Se trata, según deduzco de sus llamadas, de un teléfono excesivamente antiguo que ya necesito renovar.

Han tirado abajo muchas aceras de Madrid. Después de una semana de obras, en lo que viene a ser una especie de cirugía estética del espacio urbano, es fácil darse cuenta de que lo único que han hecho es sustituir un pavimento que se conservaba bien por otro más nuevo. Han tirado abajo la Plaza de Callao pero, como en la Plaza de Luna, o en la plaza de Jacinto Benavente, no han puesto, ni creo que el alcalde tenga previsto poner, un banco donde sentarse. Al contrario, hay colocadas en los maceteros de los árboles unas pequeñas verjas para evitar que la gente se siente.

Todo esto viene a cuento de que ayer terminé de leer “Mentira romántica y verdad novelesca”, de René Girard. Dice Girard que el sujeto moderno ha renunciado a la prerrogativa de escoger su objeto de deseo. Nuestro deseo se encuentra mediado por el Otro. Pero es un tipo de mediación, la de hoy, además, interna. Es decir, que donde antes había una persona a la que se admiraba conscientemente, una persona que mediaba externamente en la elección de nuestros deseos, existiendo la posibilidad de renunciar a esa admiración y sustituirla por otra, hoy nuestros deseos son mediados internamente por el Otro sin que nosotros mismos seamos o queramos ser conscientes de ellos. Nos creemos libres y espontáneos y, al contrario, nuestros deseos en estas sociedades libres y democráticas se encuentran más condicionados que nunca.

Y qué mejor herramienta de mediación, hoy, que la publicidad. Se dice en “De la miseria en el medio publicitario”: el poder publicitario no pasa por la ley y la prohibición, sino por el modelo y la incitación. Influenciar a alguien es hacerle hacer algo de tal modo que tenga la impresión de hacerlo espontáneamente. Y es cierto. Qué duda cabe que, llamada tras llamada, uno cada vez se va convenciendo de que el teléfono que tiene es algo antiguo. El día que cambie de teléfono, lo haré convencido de que es una decisión espontánea y libre. Para Stendhal todo esto no era más que la vanidad del hombre moderno. Venía a decir: para que un vanidoso desee un objeto basta con convencerle de que este objeto es deseado por un tercero que tenga, a sus ojos prestigio.

Hace aproximadamente un año asistí a una reunión de trabajo en la que varias empresas nos presentaban a nosotros, funcionarios públicos, cómo debía funcionar la administración pública del siglo XXI. Cuando escuché que describían al hombre del siglo XXI como el “hombre consumidor”, me entraron náuseas y  me marché y hoy, cuando cierro las páginas de “De la miseria en el medio publicitario”, me quedo con las dos siguientes frases: “gasto, luego existo. Hoy las marcas se han convertido en vectores de identificación. Comprar un producto es comprar una identidad, tanto más, sin duda, que una utilidad”. Que quien compra unas zapatilla Nike compra algo más que unas zapatillas, de eso no cabe duda.

Pero, honestamente: tenemos que estar llenos de miedo, y sentir un asco inimaginable por nosotros mismos, para haber llegado hasta este extremo.

El título de la entrada está cogido del subtítulo de un periódico francés de principios de s. XX

Obras citadas:
1.Mentira romántica y verdad novelesca; René Girard; ed. Anagrama; 1985
2.De la miseria humana en el medio publicitario; Grupo Marcuse; Ed. Melusina; 2006



Nocturnos (I)

| 2 comentarios | Categorías: ,Textos - Mi pecera
Esperaba mi turno en una comisaría llena de gente. Estaba sentado en un banco de hormigón y a mis pies tenía una maleta oscura. Una familia se había colocado a mi lado y me daba cuenta el hijo adolescente llevaba una maleta parecida a la mía. La familia venía de un largo viaje y, al levantarse, corría yo hacia el hijo adolescente porque sospechaba que había cogido mi maleta en vez de la suya. Pero él miraba ambas y decía: “es imposible. Tú maleta es más pequeña y, además, está vacía”.

Las fronteras del lenguaje (Roland Barthes)

| Sin comentarios | Categorías: ,Lecturas - Otras peceras
(Roland Barthes; En el prefacio a "Ensayos críticos"; Editorial Seix Barral)

El escritor no tiene en absoluto que arrancar un verbo al silencio, como se dice en piadosas hagiografías literarias, sino que a la inversa, y cuanto más difícilmente, más cruelmente y menos gloriosamente, tiene que arrancar una palabra segunda del enviscamiento de las palabras primeras que le proporcionan el mundo, la historia, su existencia, en otros términos, un inteligible preexistente a él, ya que él viene a un mundo lleno de lenguaje, y no queda nada real que no esté clasificado por los hombres: nacer no es más que encontrar ese código ya enteramente hecho y tener que adaptarse a él. A menudo se oye decir que el arte tiene por misión expresar lo inexpresable: habría que decir lo contrario (sin ninguna intención de paradoja): toda la tarea del arte consiste en inexpresar lo expresable, arrebatar a la lengua del mundo, que es la pobre y poderosa lengua de las pasiones, una palabra distinta, una palabra exacta (…) Quien quiera escribir con exactitud debe pues trasladarse a las fronteras del lenguaje, y así es como escribirá verdaderamente para los demás. Las escuelas y las épocas fijan en la comunicación literaria una zona vigilada, limitada de un lado por la obligación de un lenguaje variado y del otro por el cerramiento de esta variación bajo formad de un cuerpo reconocido de figuras; esta zona –vital- se llama la retórica.

¡El pez, el pez!

Bitácora de creación literaria y otros menesteres. Puedes dejar un mensaje al fondo de la pecera:
  • javi @ evacuaciondelaspeceras.com
Creative Commons License
Este blog tiene una Licencia Creative Commons.

Comentarios recientes

  • Javi: Joder, ¡pero si casi tienes un cuento! Y cómo se más
  • EC: Muy de acuerdo, Javi. Hace unos días, gastando de esa más
  • Javi: Gracias por el "feed-back". Se agradece. Besos, Javi más
  • MonkeyA: Me encanta que hayas vuelto a escribir regularmente en el más
  • MonkeyA: Un comienzo intensamente sugerente, muy tentador, si el resto del más
  • Sophia29Carrillo: I guess that to get the credit loans from banks más
  • Javi: Quiero decir que, como otro decía, en lealtad, sólo cabe más
  • Nada: ¿Quieres decir qué escribir y amar es vivir y en más
  • Javi: Pues si te gusta el título, no te digo ya más
  • Natÿ: Algo asì como la imposibilidad de la venganza amorosa de más

Agosto 2010

Dom Lun Mar Mié Jue Vie Sáb
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31