Esta vida es sueño:
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; (...) sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.
Qué serenidad se siente cuando uno advierte, sorprendido, que después de unos años de búsqueda personal, ha llegado a ese grado de lucidez desde el que se comprende que la vida es absurda y desordenada. Qué serenidad. Cuando uno deja de buscarle a la vida un sentido o una finalidad y, por lo tanto, acepta que le sea arrancado lo que más quiere y acepta que las cosas empiecen y acaben sin más razón de ser que ellas mismas. Entonces las cosas se aman mientras duran y se aman en su fugacidad. Se mira el dolor con otra perspectiva. Uno aprende incluso a vivir sin angustia ni desesperanza el dolor porque sabe que el dolor es vida.
Estoy enamorado de esta vida sueño. Y como estoy enamorado de ella, me siento posibilidad pura, construcción, ser-en-marcha. Me siento vivo. Y feliz. He llegado a un lugar desde el que, incluso en el tormento, puedo llegar a ser feliz.
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; (...) sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.
Qué serenidad se siente cuando uno advierte, sorprendido, que después de unos años de búsqueda personal, ha llegado a ese grado de lucidez desde el que se comprende que la vida es absurda y desordenada. Qué serenidad. Cuando uno deja de buscarle a la vida un sentido o una finalidad y, por lo tanto, acepta que le sea arrancado lo que más quiere y acepta que las cosas empiecen y acaben sin más razón de ser que ellas mismas. Entonces las cosas se aman mientras duran y se aman en su fugacidad. Se mira el dolor con otra perspectiva. Uno aprende incluso a vivir sin angustia ni desesperanza el dolor porque sabe que el dolor es vida.
Estoy enamorado de esta vida sueño. Y como estoy enamorado de ella, me siento posibilidad pura, construcción, ser-en-marcha. Me siento vivo. Y feliz. He llegado a un lugar desde el que, incluso en el tormento, puedo llegar a ser feliz.

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